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Logran sintetizar un antibiótico descubierto hace más de 60 años

En la investigación científica, vías descartadas por su complejidad u otros factores son retomadas años o décadas más tarde cuando por fin se dispone de la tecnología y métodos que permiten seguir avanzando en su estudio. Tal es el caso de las albomicinas, un tipo de antibiótico descubierto por científicos soviéticos en los años 50 del pasado siglo.

Las albomicinas
Las albomicinas proceden de compuestos bactericidas del suelo, y fueron probadas por primera vez en humanos hace más de seis décadas, hacia 1955. Los resultados fueron especialmente prometedores en el tratamiento de neumonías en niños y en complicaciones derivadas de la disentería y el sarampión. No obstante, su extraordinaria complejidad no hacía viable, con la tecnología de la época, sintetizar y producir en masa este antibiótico.

Recientemente, en un artículo publicado por Nature Communications, científicos de la Universidad de Chongqing, en China, han conseguido por vez primera la síntesis química de una albomicina, la Delta 2, lo cual reabre una vía que había quedado muerta hace décadas. La albomicina Delta2 sintetizada en laboratorio ha demostrado ser eficaz contra cepas bacterianas extraídas de pacientes de hospitales chinos. La molécula es 16 veces más eficaz que los antibióticos de elección contra una cepa de s. aureus resistente a la meticilina. Esta bacteria oportunista puede provocar infecciones graves en personas inmunodeprimidas.

La resistencia bacteriana
La OMS alerta de la necesidad de desarrollar nuevos tipos de antibióticos debido al cada vez más grave problema de la resistencia bacteriana. Patógenos como s. aureus o s. neumoniae son cada vez más resistentes a los antibióticos más potentes de que disponemos, de ahí que la síntesis de la albomicina suponga un importante paso para la creación de nuevos tipos de compuestos antimicrobianos. Tuberculosis, «supergonorrea», o nuevas ETS emergentes como mycoplasma genitalium suponen un problema cada vez más grave de salud pública. En todo el mundo, los casos de muertes por infecciones contraídas en hospitales están aumentado. Según un informe de la Comisión Europea de 2017, la resistencia a los antibióticos (AMR, Antimicrobial Resistance) provoca 25 000 muertes anuales en la Unión Europea, 700 000 en todo el mundo, así como una pérdidas económicas anuales (gastos médicos, pérdida de horas de trabajo), sólo en la UE, de 1500 millones de Euros. Esto ha llevado a las autoridades europeas a adoptar un nuevo plan de acción contra la resistencia antimicrobiana.