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El hígado, posible nuevo factor en la enfermedad de Alzhéimer

Investigadores de la Universidad de Pennsylvania en Filadelfia han presentado los últimos resultados de un estudio sobre la relación entre salud hepática y desarrollo de Alzhéimer en la conferencia de la asociación internacional de Alzhéimer, celebrada en Chicago, EE. UU., los días 22 a 26 de julio de 2018.

Lípidos y Alzhéimer: una relación por investigar
Los investigadores, coordinados por el Dr. Mitchell A. Kling, observaron una relación entre riesgo de Alzhéimer y niveles reducidos de plasmalogenes, un tipo de fosfolípido producido por el hígado. Este fosfolípido cumple un papel clave en el mantenimiento de la salud de las células del cerebro. Los plasmalogenes son transportados por la sangre desde el hígado al cerebro y otros órganos. El Dr. Kling y cols. han desarrollado una serie de pruebas para medir los niveles de fosfolípidos. Más concretamente, los científicos identificaron tres índices –que evaluaba la ratio de plasmalogenes entre sí, la ratio de plasmalogenes y otros lípidos, y una combinación de las dos medidas- para determinar la relación entre niveles de plasmalogen función cognitiva.

Los científicos buscaban confirmar si unos niveles reducidos de plasmalogenes se asociaban a un incremento del riesgo de desarrollo de varios tipos de demencias, entre las que se incluiría el Alzhéimer. Para ello, se llevó a cabo un estudio en el que participaron 1547 personas a las que se había diagnosticado Alzhéimer, Deterioro Cognitivo Leve (MCI, Mild Cognitive Impairment), así como un grupo de control sin problemas cognitivos diagnosticados. Los investigadores comprobaron que los niveles más reducidos de los índices de plasmalogenes (incluidos algunos que contienen ácidos grasos omega-3) correspondían con un riesgo más elevado de padecer Alzhéimer. En pacientes con MCI también se observó una asociación similar.

Además, los científicos también detectaron que un nivel reducido de ciertos plasmalogenes parecía estar relacionado con un incremento de niveles de la proteína tau. El aumento de esta proteína es uno de los rasgos más característicos de la enfermedad de Alzhéimer. En opinión del Dr. Kling, «Este estudio demuestra que una deficiencia de plasmalogenes asociada a la edad podría provocar un mayor riesgo de Alzhéimer, debido a que el hígado no puede producir cantidad suficiente». Este estudio, remarca el autor principal del estudio, «destaca una potencial relación entre factores tales como la obesidad y la diabetes y el Alzhéimer, debido a que el hígado [de las personas obesas y/o diabéticas] debe trabajar más para procesar ácidos grasos». Esto podría causar la destrucción de los peroxisomas (orgánulos celulares) que crean los plasmalogenes, lo cual a su vez podría incrementar el riesgo de Alzhéimer. También explicaría por qué los pacientes de Alzhéimer que reciben suplementos de ácidos grasos omega-3 no presentan mejora en su función cognitiva: su hígado no sería capaz de asimilarlos.

Por otra parte, ciertos genes que se cree que están implicados en el desarrollo del Alzhéimer también regulan el transporte y metabolismo de lípidos. Esto ha despertado el interés de los científicos por determinar si esto influye de algún modo en la relación entre producción de lípidos y salud cerebral. «Aunque todavía estamos en las fases iniciales de descubrir la relación entre hígado, lípidos y dieta y enfermedad de Alzhéimer y neurodegeneración, los resultados son prometedores», concluye Kling.

La Enfermedad de Alzhéimer
Alois Alzheimer (1864-1915), el médico bávaro que describió por primera vez la enfermedad en 1906, posiblemente no pensó jamás que tal padecimiento, no muy frecuente en su época (la expectativa de vida no superaba los 50 años) se convertiría en uno de los mayores azotes de la humanidad, una vez que la esperanza de vida en los países desarrollados superó los 70 años.

España ya es uno de los países del mundo con mayor proporción de casos de demencia entre las personas de más de 60 años. Debido al aumento de la esperanza de vida y al envejecimiento progresivo de su población, el número de casos seguirá aumentando en los próximos años: se estima que en 2050 se duplicarán las cifras actuales.