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Expertos destacan la necesidad de adecuar la dosis del tratamiento inmunosupresor a cada paciente para lograr el éxito del trasplante a largo plazo

  • El desarrollo de anticuerpos donante-específicos (DSA), que puede desembocar en un rechazo crónico del órgano trasplantado[i], puede disminuirse con dosis adecuadas de tratamiento inmunosupresor y promoviendo la adherencia al mismo[ii]. 
  • El régimen inmunosupresor más efectivo en la actualidad consiste en utilizar tacrolimus[iii], cuyo nivel más adecuado depende de la histoincompatibilidad entre donante y receptor[iv]. 
  • Según el doctor David Rush, experto internacional en la materia, los niveles de tacrolimus han de ser mantenidos estables, ya que la probabilidad de desarrollo de anticuerpos específicos aumenta proporcionalmente al tiempo en el que el nivel de este medicamento se mantenga por debajo del adecuado.

Madrid, 12 de marzo de 2018.- En los últimos años, diversos estudios han constatado que uno de los factores que influyen en el éxito de un trasplante a medio y largo plazo es controlar la variabilidad de la exposición al fármaco inmunosupresor que recibe la persona trasplantada con el fin de que no rechace el órgano injertado3,[v],[vi]. En esta línea, y como medida de prevención, expertos reunidos en la ‘VI Reunión Detecta. Rechazo Humoral 2018. Superando juntos nuevos retos’, organizada por Astellas Pharma y que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Trasplantes, destacan la necesidad de, además de abordar medidas que mejoren la adherencia terapéutica, adecuar la intensidad del tratamiento inmunosupresor de acuerdo con la compatibilidad con el donante de cada paciente trasplantado.

 

El impacto de la variabilidad de los niveles de exposición a los fármacos inmunosupresores en las personas trasplantadas está siendo debatido en profundidad junto a otros temas relacionados con el rechazo humoral en el trasplante de órganos por los más de 200 especialistas nacionales y extranjeros que se han reunido en Madrid.

 

Según ha dado a conocer el doctor Daniel Serón, Jefe de Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Vall d’ Hebrón, de Barcelona, existen diversas estrategias para prevenir la aparición de anticuerpos en los pacientes trasplantados, “la primera causa de pérdida del injerto”.  Este experto recuerda que, asociados a la aparición de anticuerpos, hay una serie de factores de riesgo no modificables, como el haber pasado por un embarazo, el haber recibido una transfusión de sangre o el haber sido trasplantado de forma previa, y otros factores sobre los que sí se puede incidir: la praxis médica y el cumplimiento terapéutico.

 

En este sentido, el doctor Serón apunta como herramientas de abordaje el adecuar la intensidad del tratamiento inmunosupresor conforme al grado de compatibilidad con el donante, una vía que, reconoce, aún es incipiente, pero que ha empezado a abordarse, y, de cara al paciente, mejorar la adherencia a través de medidas educativas y de acompañamiento. 

 

Niveles farmacológicos adecuados

Por su parte, y ahondando en esta materia, el doctor David Rush, profesor de Medicina y director del Programa de Trasplante Renal para Adultos de la Universidad de Manitoba (Canadá), apunta que “es necesario individualizar (mejor) los tratamientos según los riesgos inmunológicos y de comportamiento de nuestros pacientes”, destacando: “el medicamento adecuado, en la dosis precisa, al paciente correcto”.

 

Para este experto, “el régimen inmunosupresor más efectivo en la actualidad consiste en utilizar tacrolimus”3. Y el nivel adecuado del mismo, explica, “está condicionado por el grado de histoincompatibilidad entre donante y receptor y no se debe minimizar por debajo de ese nivel”. Más aun, argumenta el doctor Rush, “ese nivel debe ser mantenido siempre, ya que la probabilidad de desarrollo de anticuerpos específicos aumenta proporcionalmente al tiempo en el que el nivel de tacrolimus se mantiene por debajo del nivel adecuado”.

 

Otro de los aspectos en los que coinciden ambos expertos es en la importancia de la adherencia y las complicaciones derivadas de la falta de la misma. En este sentido, además de las medidas educativas, el doctor Rush señala que “tacrolimus de liberación prolongada simplifica el régimen inmunosupresor, ya que necesita ser tomado una sola vez al día, lo cual favorece la adherencia”.  Además, considera que “la individualización de la dosis de tacrolimus puede hacerse ahora con el estudio preciso de la histocompatibilidad (mediante los aminoácidos) entre el donante y el receptor”.

  

Tratamiento del rechazo

Más allá de la prevención y las medidas explicadas, el rechazo mediado por anticuerpos, tal y como explica el doctor Serón, es una enfermedad en la que “los tratamientos con los que contamos son poco eficaces”. Además, el doctor Serón añade que a esta situación se le suma un desafío adicional, “y es que la información disponible por esta falta de eficacia, que es el rechazo humoral, es de baja calidad. Se basa en series de enfermos cortas. Sólo en los últimos años han empezado a publicarse investigaciones de mayor calidad.”

 

Por último, este experto concluye que, de cara al futuro a corto y medio plazo, empezarán a llegar nuevos tratamientos con nuevos mecanismos de acción.

 

 

[i] Viglietti D, et al. J Am Soc Nephrol. 2017 Feb; 28(2):702-71

[ii] Wiebe C, et al. Am J Transplant 2012 May; 12(5):1157-1167

[iii] Ekberg H, et alN Engl J Med 2007 Dec 20;357(25):2562-75

[iv] Wiebe C, et al. J Am Soc Nephrol 2017 Nov; 28 (11):3353-3362

[v] Rodrigo E, et al. Transplantation 2016 Nov;100(11):2479-2485

[vi] van Gelder T. Kidney Int. 2014 Jun;85(6):1267-8