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Células madre para el tratamiento de patologías pulmonares

Las patologías de las vías respiratorias como el enfisema, bronquitis, asma, EPOC o fibrosis quística son la segunda causa más común de muerte en todo el mundo. Un nuevo estudio, publicado hoy 15 de julio en Nature Medicine, demuestra que es factible emplear células madre embrionarias para el tratamiento de diversas patologías que provocan daños en el tejido pulmonar.

Trasplante de células madre pulmonares

El estudio partió de la observación de que ciertas células madre que habitualmente se encuentran en los pulmones son altamente similares a las de la médula ósea. En cada órgano, las células madre no están distribuidas por todo el tejido, sino concentradas en compartimentos especiales que contienen todos los “suministros” que necesitan las células. Esto, comenta el profesor Reisner del Departamento de inmunología del Instituto Weizmann de Rehovot, Israel, les llevó a plantear emplear las técnicas disponibles en la actualidad para el trasplante de células madre de médula ósea para reparar tejido pulmonar.

El trasplante de médula ósea se basa en dos principios básicos: la capacidad de las células madre de navegar por la sangre hasta alcanzar el compartimento adecuado, y en la “limpieza” del compartimento para hacer sitio para las células trasplantadas. Reisner y su equipo de investigadores pensaron que estos dos principios podrían aplicarse al trasplante de células madre pulmonares. No obstante, primero necesitaban superar un problema: hallar una fuente de células madre de pulmón aptas para trasplantar, las cuales son bastante raras.

El obstáculo fue superado empleando células madre embrionarias de 20-22 semanas de edad, tras comprobar que esta es la franja de tiempo óptima para extraer estas células, dado que si tienen menos de 20 semanas no han completado el proceso de diferenciación, mientras que si tienen más de 22 semanas tienen menor capacidad de regeneración pulmonar. A continuación, se llevaron a cabo una serie de experimentos en los que “limpiaron” los compartimentos de células madre con un método de desarrollo propio, para luego inyectar las nuevas células madre en modelos animales de daño pulmonar. Las células embrionarias consiguieron “encontrar el camino” por la sangre de los pulmones y establecerse en el compartimento adecuado. Al cabo de seis semanas, estas células se diferenciaban en tejido pulmonar normal. El tejido dañado sanó en los ratones, con lo que su función respiratoria mejoró significativamente.

El siguiente paso será determinar la dosis correcta de fármacos necesaria para prevenir el rechazo de las células trasplantadas. El objetivo final de estas investigación, afirma Reisner, sería crear un banco de tejido pulmonar del que poder extraer células madre embrionarias. Este banco podría ser una fuente accesible para reparar el daño pulmonar en personas con enfermedades respiratorias graves.

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