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En la lista de espera para un trasplante de órgano

La espera para un trasplante es con frecuencia una experiencia larga y llena de temor. Hay pocas cosas que puedan aliviarla, pero sí existen algunas que pueden hacerla más tolerable.

Una vez practicadas innumerables pruebas diagnósticas y quirúrgicas para descubrir la causa del problema de salud y llegado a la conclusión de que el único tratamiento posible es el trasplante, el paciente entra a formar parte de la lista de espera nacional para un trasplante de órgano. De manera que solamente hace falta esperar. Pero la espera puede durar días, meses e incluso años. Cada día hay más personas que necesitan un trasplante. Según datos de la ONT (Organización Nacional de Trasplantes), aproximadamente un 10% de las personas en lista de espera fallecen antes de poder recibir el órgano que necesitan. 

¿Cómo enfrentarse con la incertidumbre de esperar un órgano que puede, o no, llegar a tiempo?

Aquí presentamos algunas estrategias que pueden ayudar a hacer más tolerable la espera:

Buscar apoyo emocional. Puesto que la lista de espera para un trasplante es cada vez más larga, la espera de un órgano apropiado puede ser una experiencia prolongada y difícil de pasar. Poder contar con la experiencia de una comunidad de personas que entiende lo que uno está pasando puede proporcionar esperanza y apoyo. Entre los miembros del equipo de trasplante hay un trabajador social que puede poner al paciente en contacto con personas que ya han recibido un trasplante o que pertenecen a un grupo de apoyo de trasplantes. También puede remitir al paciente a un psicólogo experimentado en este tipo de casos.

Autoeducación. Hay que aprovechar el tiempo mientras se está esperando acudiendo a las visitas con los miembros del equipo de trasplantes y aprendiendo la forma en que se desarrollará el trasplante: antes, durante y después. Asimismo, hay que aprender a cuidar del nuevo órgano tras el trasplante, conocer más sobre las medicaciones que se necesitarán, sus efectos secundarios, etc.

Autocuidado. El lento paso del tiempo, con frecuencia acompañado de aburrimiento y pérdida de la esperanza, puede ser difícil de sobrellevar. Se puede aprovechar este tiempo manteniéndose lo más sano posible y preparado para el momento del trasplante. Es preciso seguir la dieta recomendada y tomar la medicación prescrita. El ejercicio siempre es útil, tal como haya recomendado el equipo de trasplante y hay que intentar mantener el mejor tono muscular posible dentro de las posibilidades de cada paciente. Es recomendable la consulta con un fisioterapeuta para aprender nuevos ejercicios mientras se espera para el trasplante. Además, el ejercicio diario también puede ayudar a reducir el estrés.

Marcarse objetivos. En lugar de pasarse el día esperando sin hacer nada, se pueden establecer objetivos que cada uno sea capaz de controlar y conseguir. Estos objetivos pueden ser tan simples como levantarse, ducharse y vestirse, o pueden ser más complejos, como escribir un diario, leer un libro, salir de casa para ir al cine o visitar a un amigo. Al final del día se siente la satisfacción de haber alcanzado los objetivos previstos en lugar de la frustración de seguir esperando el órgano.

Si se siente ansiedad o depresión, la ayuda del psicólogo o el psiquiatra puede ser muy importante. Asimismo, hay que mantenerse conectado con las personas que pueden prestar apoyo en cada momento. Hay que aceptar la ayuda de los miembros del equipo de trasplante, amigos y familiares ya que este apoyo es esencial para convivir con la espera.

Suele ser muy importante elegir a una persona como "apoyo primario", aquella en la que se puede confiar, día y noche, para compartir las preocupaciones y el viaje a través de la espera.

 

Más información:

Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

Organización Catalana de Trasplantes (OCATT)

Plan de acción de la Comisión Europea sobre donación y trasplante de órganos (2009-2015).

United Network for Organ Sharing

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